
Escuelita Vídeo 5
10/03/2026
Escuelita Vídeo 7
10/03/2026
Subir en bicicleta una cuesta muy pronunciada para llegar a la escuela infantil es una pequeña aventura diaria.
La calle parece tranquila al principio, pero en cuanto la pendiente se alza frente a ti, las piernas sienten el desafío. El manillar vibra ligeramente, la respiración se vuelve más profunda y cada pedalada exige un poco más de fuerza y voluntad.
A mitad de la cuesta, el mundo parece ir más despacio, el corazón late con intensidad, el aire fresco de la mañana llena los pulmones y el sonido de las ruedas sobre el asfalto acompaña el esfuerzo.
Quizá el sol apenas asoma iluminando el camino hacia la cima. Es un momento de superación silenciosa, en el que uno aprende que avanzar, aunque sea despacio, también es avanzar.
Y entonces, casi sin darse cuenta, llega la parte más gratificante: coronar la pendiente. La escuela infantil aparece por fin, como una meta alcanzada.
Subir esa cuesta cada día no solo fortalece las piernas, sino también la constancia y la confianza en uno mismo.

